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Quiero comenzar expresando mi agradecimiento más sincero por el apoyode la comunidad universitaria y por las numerosas muestras de afectoque he recibido en estos días de profesores, estudiantes, personal técnico y de administración y de las autoridades que nos acompañan y nos apoyan. Gracias de corazón.
Asumo este cargocon una mezcla de emoción, respeto y responsabilidad. Emociónporque esta universidad forma parte de mi vida desde hace más de tres décadas; respeto, por la historia de una institución que nació hace más de 500 años con la ambición humanista del cardenal Cisneros; y responsabilidad, porque dirigir una universidad pública no es solo administrar una institución, sino cuidar de un patrimonio colectivo que pertenece a toda la sociedad.
Asumo también este cargo con la convicción de que no es un honor ligero, sino una responsabilidad exigente: una tarea que pesa, que obliga y que nos comprometeprofundamente con el futuro de esta institución.
Cuando pienso en el camino que me ha traído hasta aquí, inevitablemente vuelvo a mi infancia. Nací y crecí en un pequeño pueblo de la provincia de Guadalajara, uno de tantos que hoy conforman la realidad de esa España vaciada. Me formé en una escuela ruraldonde compartíamos aula alumnos de distintas edades y niveles. Aquella escuela sencilla fue, sin embargo, un lugar extraordinario donde aprendí que la educación no depende solo de los medios, sino también del compromiso de quienes enseñan y de las expectativas que se depositan en los estudiantes. Fue en esas aulas donde descubrí algo que después confirmaría a lo largo de los años: que la educación es la herramienta más poderosa para transformar la vida de las personas; y, por tanto, y en palabras de Nelson Mandela, “el arma más poderosa para cambiar el mundo”.
Mis padresapenas pudieron continuar sus estudios más allá de la educación primaria. Sin embargo, fueron ellos quienes me transmitieron el valor del esfuerzo, la responsabilidad ante el trabajo bien hecho y el respeto por la cultura. Nunca consideré su propia historia como un factor limitante, sino como un ejemplo de superación. Esa lección me ha acompañado siempre. Si hoy estoy aquí es gracias a ese legado y gracias, por supuesto, a un sistema educativo público que me permitió avanzar paso a paso, siempre con becas y siempre con la convicción de que el estudio podía abrir puertas.
Por eso creo profundamente en la universidad pública. Porque constituye una de las vías más efectivas para garantizar la igualdad de oportunidades. Para muchos jóvenes, como lo fue para mí en su momento, la universidad es un ascensor social que permite que el talento y el esfuerzo encuentren su camino con independencia del origen de cada uno. Cuidar la universidad pública significa cuidar esa promesa de movilidad y de justicia social.
Mi relación con la Universidad de Alcalácomenzó como estudiante a finales de los años ochenta. En la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales cursé la licenciatura y, poco después, tuve la oportunidad de incorporarme como profesor ayudante. Desde entonces, mi vida profesional ha estado ligada a esta institución, que me lo ha dado todo. Pasar de alumno a compañerode quienes habían sido mis referentes me hizo tomar conciencia de la responsabilidad que implica enseñar en la universidad. Preparar las clases con ilusión, estimular la curiosidad intelectual y aprender también de vosotros, mis queridos estudiantes, es la razón de ser de mi vocación académica.
"Mejorar las condiciones de vida de las personas"
Junto a la docencia, mi investigaciónse ha centrado en la economía del bienestar, el análisis de la desigualdad y la pobreza, y en los últimos años, en las situaciones de mayor vulnerabilidad social. Estudiar las condiciones de vida de quienes se encuentran en los márgenes de la sociedad no es solo un ejercicio académico, es también una forma de recordar que la ciencia, en última instancia, puede mejorar las condiciones de vida de las personas.
La universidad, sin embargo, no es solo docencia e investigación. Es también una organización compleja que necesita ser bien gestionada. A lo largo de los años, he asumido distintas responsabilidades de gestión. Esas experiencias me han enseñado que una universidad no se gobierna desde la distancia, sino desde la cercanía y el diálogo.
Las decisiones importantes se construyen escuchando,en un ambiente de lealtad, generosidad y predisposición al encuentro recíproco. Pero gobernar también significa exigiry empezaré exigiéndome a mí mismo y a mi equipo el máximo esfuerzo, porque solo desde esa autoexigencia podremos estar a la altura de lo que esta universidad necesita.
Antes que una ráfaga infinita de rankings e indicadores, la universidad es una comunidad humana.Está hecha de profesores que preparan sus clases con dedicación, de investigadores que se dejan la piel en los laboratorios, de profesionales que garantizan el funcionamiento de los servicios universitarios y, por supuesto, de estudiantes que llegan con la ilusión de construir su futuro. Mejorar la universidad significa, en primer lugar, mejorar las condiciones en las que todas esas personas desarrollan su trabajo y su aprendizaje.
Pero nuestra labor no consiste únicamente en cuidar lo que ya somos, sino en atrevernos a transformarlo. Como señala Julián Garde, rector de la Universidad de CLM, en un artículo reciente, la universidad debe ser proactiva y liderar un cambioque, en muchas ocasiones, exigirá romper una inercia de comodidad. No moverse no es una opción: nos conduciría, inevitablemente, a la decadencia que ya experimentó en otros momentos la propia Universidad de Alcalá.
La proactividad implica transformar el día a día de la institución, simplificar procedimientos, internacionalizar desde dentro, reconocer el trabajo bien hecho y prestar atención a las infraestructuras y a los espacios donde se desarrolla la vida universitaria.
Intervenciones urgentes en los campus
Debemos afrontar con decisión los retos específicos de nuestros campus. En el Campus Científico-Tecnológico es prioritario acometersu reordenación, la construcción de viviendas y, sobre todo, el arreglo de infraestructuras docentes precariasque requieren intervenciones urgentes, tanto en ese mismo campus como en el Campus Histórico.

En Guadalajara, culminaremosel desarrollo del Campus de Las Cristinas, un proyecto ilusionante y esperado.
En Torrejón, nuestro compromiso es consolidar un campus que surgió de la acción coordinada y ágil de las instituciones públicas, respondiendo con visión a la demanda social de una zona en plena expansión.
La Universidad de Alcalá es un proyecto profundamente arraigado en su territorio. Desde nuestra sede histórica en Alcalá de Henares, proyectándonos hacia Guadalajara y Torrejón de Ardoz, formamos parte activa de dos comunidades autónomas, Madrid y Castilla-La Mancha, y de una red de municipios con los que compartimos no solo geografía, sino oportunidades, responsabilidades y futuro.
Y todo ello, sin que nuestro compromiso con lo cercano nos haga olvidar la ambición global que ha caracterizado a la Universidad de Alcaládesde sus orígenes.
Porque fuimos la universidad del Siglo de Oroy somos la universidad del español. Porque dejamos una huella profunda en la historiade la humanidad y seguimos siendo una institución enormemente internacionalizada y una referencia en Latinoamérica. Porque recibimos cada año a estudiantes de todo el mundo y participamos en potentes proyectos de investigación de la UE y otros organismos. Porque formamos parte de una alianza de excelenciacon las mejores universidades europeas.
Frente a ese doble desafío de aportar valor en lo cercano y en lo global, el debate sobre la financiación universitariaadquiere una importancia fundamental.
"Las universidades son una inversión estratégica"
Las universidades no son un gasto prescindible.Son una inversión estratégica. Invertir en universidad significa invertir en innovación, en progreso económico, en cultura y en cohesión social. Por eso, juntos tenemos que completar la puesta en marcha del modelo de financiación con la Comunidad de Madrid. Para que, en esta buena dirección, se proporcione estabilidad, se reconozca la calidad del trabajo de nuestras universidades y, sobre todo, compañeros rectores de la CRUMA, nos permita planificar el futuro con responsabilidad y ambición.
Singularmente, nuestro carácter de Universidad Patrimonio de la Humanidad,además de un orgullo, supone también sobrellevar un elevado coste económico para utilizar y mantener un conjunto de edificios históricos, que no solo están al servicio de la comunidad universitaria, sino que son motor de generación de riqueza para la ciudad de Alcalá, la Comunidad de Madrid y para España. Un conjunto patrimonial único, preservado hasta la llegada de la Universidad gracias a la Sociedad de Condueños.
De esta difícil realidad es plenamente consciente nuestro Consejo Social, al que agradezco su apoyo, así como a su presidente y a los representantes sindicales y empresariales. A todos os pido colaboración en esta nueva etapa, que ahora comienza, para avanzar juntos en la defensa de causas justas que contribuyan a mejorar nuestro futuro.
Sepan presidenta y consejerosque, en nuestro ámbito de actuación, trabajaremos siempre con lealtad institucional, convencidos de que una universidad bien financiada, y que utiliza con responsabilidad sus recursos, beneficia al conjunto de la sociedad a la que nos debemos.
Pero estos desafíos que enfrentamos aquí no son ajenos a lo que sucede fuera de nuestras fronteras.En el plano global, vivimos una época marcada por tensiones y discursos polarizados, en un planeta que parece instalado en el conflicto permanente. Lo expresó con claridad el papa León XIV la semana pasada en Camerún: "El mundo tiene sed de paz. ¡Basta ya de guerras, con sus dolorosos cúmulos de muertos, destrucciones y exiliados!".
En esta coyuntura, donde la vulneración del derecho internacional se ha vuelto una constante, la universidad adquiere una responsabilidad ineludible: debe ser el bastión donde las ideas se confronten exclusivamente con los argumentos y la razón.

En este punto, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a mis compañeros Antonio, María y María Jesús,por el talante demostrado durante el proceso electoral. Considero que los cuatro candidatos brindamos un ejemplo de moderación y debate propositivo, marcado por un tono exquisito y alejado de la crispación que hoy domina la esfera pública. Gracias por vuestra vocación de servicio, por vuestro compromiso y por la generosidad de vuestros programas, de los cuales he aprendido profundamente. Asimismo, valoro enormemente que, apenas conocidos los resultados, me brindarais vuestro apoyo y disposición inmediata. Mi gratitud hacia vosotros es infinita.
"La universidad de las ideas"
Como recordaba José Ortega y Gasset, “la universidad es el lugar donde se enseña a convivir con las ideas”, un espacio donde la discrepancia no se percibe como una amenaza, sino como una oportunidad para comprender mejor la realidad. Porque educar no consiste en transmitir certezas inmutables, sino en formar ciudadanos humanistas con criterio propio, capaces de contrastar sus convicciones con las de los demás. En esa misma línea, Ortega advertía: “Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas”.
No querría terminar mi discurso sin agradecer la presencia y la labor de quienes me precedieron en el cargo. Rector Gala, el año que viene celebraremos los cincuenta años de la refundación de la Universidad de Alcalá en 1977; gracias por tanto esfuerzo y pericia para levantar de nuevo el sueño de Cisneros. Rectores Zapatero y Galván, gracias por consolidar y ampliar un proyecto renovado en el que tuvisteis a bien contar conmigo en vuestros equipos e iniciarme en la gestión.
Y gracias, rector Saz, por tu amistad y por una labor ingente en tiempos convulsos. Por citar solo algunos ejemplos, dejas cuatro logros fundamentales: la presencia del CSIC en nuestro campus, con el que próximamente iniciaremos las gestiones para la creación de un centro mixto; la consolidación de la UAH como universidad formadora, con gran orgullo, del Ejército y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ; un campus de Guadalajara fruto de un trabajo generoso, que otros tendrán el honor de inaugurar; y la rápida y exitosa puesta en marcha de un campus estratégico para nuestra Universidad en Torrejón, una clara apuesta de futuro.
Este esfuerzo colectivo solo es posible gracias a equipos comprometidos, así que tampoco quiero olvidarme de quienes fueron mis compañeros vicerrectores ni de quienes toman ahora su relevo: os voy a exigir mucho… aunque confío en que, con el tiempo, me lo perdonéis.
Pero si hay un sentido último en todo nuestro trabajo, sois vosotros, los estudiantes,quienes estáis hoy aquí presentes o siguiéndonos en streaming. A vosotros va dirigido, en última instancia, todo lo que hacemos. Gracias estudiantes, delegaciones y Consejo, por vuestra ilusión, vuestra exigencia y por recordarnos cada día para qué existe esta universidad.
Y en el plano más personal, cómo olvidarme de mis amigos y de mi familia: Nuria, pilar de todo, y mis pequeños: Gonzalo, ya con metro noventa y creciendo; Alonso e Inés. Gracias por comprender mis ausencias y darme todo el cariño del mundo. Mi deuda es impagable.
Permítanme terminar con unos conocidos versos de Antonio Machado: “Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar”. La universidad es un caminoque se construye día a día, generación tras generación, gracias al trabajo de quienes la habitan. Y ese camino no es cómodo ni ligero: exige compromiso, constancia y responsabilidad compartida. Pero, precisamente por eso, merece la pena recorrerlo juntos.
Hoy iniciamos una nueva etapa en la Universidad de Alcalá. Lo hacemos con respeto por el pasado y con ambición para afrontar los retos del futuro. Si somos capaces de trabajar juntos, de cuidar esta institución y de mantener viva su vocación de servicio público, estoy convencido de que nuestra universidad seguirá siendo un lugar donde el conocimiento transforma vidas y donde las oportunidades se multiplican para quienes vienen detrás de nosotros.
Muchas gracias


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